12 julio 2013
12 julio 2013,
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Autora: Jéssica Morente

Las  preguntas que no faltan en la reunión con un cliente que se quiere divorciar y tiene hijos es: Además de la pensión de alimentos ¿tendrá que pagarme la mitad de la vivienda, si necesita ropa y libros? Y si lo tengo que dejar en verano en un campamento porque yo trabajo o con una canguro ¿Tendrá que pagar la mitad, no? ¿Y cuanto me tiene que pagar?Es complicado para los clientes entender que la pensión de alimentos engloba todos esos conceptos que ellos quieren que se paguen a parte, pues tienen el concepto erróneo de que la pensión de alimentos lo que incluye es únicamente “la comida”.

Nuestro  Código Civil deja bastante claro que la pensión de alimentos incluye no solo los alimentos, sino también la vivienda, la ropa,  la asistencia médica, la educación e instrucción de los hijos.

Pero no nos podemos llevar a engaño, este no es el problema fundamental que se plantea en los progenitores, el problema principal es la cuantía de la pensión, esa es la eterna discusión entre los progenitores, quien paga quiere pagar menos y quien recibe quiere más, y de lo que ninguna de las partes es consciente, es del hecho de que esa pensión alimenticia es sólo y exclusivamente para sus hijos. Los padres no se paran a pensar en el hecho de que cuando la vida familiar les sonreía, no se ponían impedimentos ni trabas a la hora de afrontar y cubrir las necesidades de los hijos, siempre y cuando la economía lo permitiera.

Una vez producida la crisis, independientemente del poder adquisitivo de los progenitores, el caso es pelear para no pagar, y da igual si de este modo, los hijos tienen que vestir la misma ropa cinco  temporadas o comer patatas y huevo cuatro  días a la semana.

Para que el Juez fije la pensión alimenticia se han de cumplir unos requisitos, entre los que se incluye la capacidad económica de los progenitores (que podremos ver en otra entrada), y si bien, puedo estar de acuerdo con muchos de ellos, creo que en la práctica los jueces no lo llevan a cabo, y creo que esto es así pues al menos a mi no me parece posible, que un hijo pueda vivir con 150 o 180 euros al mes.

Y si se fija esa cuantía en la pensión alimenticia, entiendo que sea por las circunstancias económicas del alimentante (quien ha de pagarla), pero nunca por las necesidades del alimentista (el hijo), porque creo que un hijo independientemente de la edad que tenga, no puede vivir con 180 euros al mes, ya que cada edad lleva aparejada unos gastos distintos (el bebe necesita pañales, leche en polvo, cremas, productos farmacéuticos y mucha ropa, pues cada temporada “no se sabe muy bien porque” cambian de talla; con 2 y 3 años van a guarderías que no cuestan 180 euros (si existe que me digan donde), y sorprendentemente además de ir a la guardería, siguen comiendo, creciendo, poniéndose enfermos; los niños de entre 5 y 12 años, van a la escuela y necesitan libros, les gusta ir al cine aunque sea de vez en cuando, a un parque infantil… y nuevamente causa sorpresa el hecho de que todo eso “no es gratis”; y así sucesivamente…

Es por ello por lo que no comparto el criterio de la doctrina mayoritaria de que el mínimo vital se fije en 150 euros, aunque reitero que entiendo que un alimentante no pueda hacerse cargo ni de esa cuantía, pero no el hecho de que un hijo pueda vivir con esa cantidad.

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