7 noviembre 2014
7 noviembre 2014,
 0

IMPAGO DE LA PENSIÓN DE ALIMENTOS: ¿PRISIÓN?

Autora: Jessica Morente

Son varias las consecuencias que puede sufrir el progenitor que no pueda o no quiera pagar la pensión de alimentos judicialmente establecida en una sentencia.

Para quien pueda pagarla pero se niegue a hacerlo, en el mejor de los casos recibirá la notificación del juzgado comunicándole la presentación de una demanda ejecutiva en la que se le reclama el pago de las pensiones impagadas.
Si no acredita su pago, se procederá el embargo de sus bienes por el importe de la cuantía reclamada incrementada en un 30% que se calcula para intereses y costas.
De este modo se le embargará el saldo de sus cuentas, si no tiene cuentas se le embargará su nómina o pensión… y si tampoco tiene se le embargará alguna de sus propiedades para hacer frente al pago de la deuda.

Y esto ocurrirá tanto si el deudor percibe un gran sueldo como si lo que percibe es una pequeña pensión, prestación de desempleo, subsidio… por tanto, las pensiones de alimentos hay que pagarlas SIEMPRE.

prision

Como decía anteriormente, esto ocurrirá en el mejor de los casos, siempre y cuando el demandante sólo quiera que se le abone lo que se debe. Sin embargo, si nos encontramos con que quien reclama el pago no quiere dinero sino que “se castigue” al deudor por no pagar la pensión, en este caso, no presentará una demanda ejecutiva sino una denuncia por un supuesto Delito de impago de pensiones recogido en el art. 227 del Código Penal.

Según este artículo: “El que dejare de pagar durante dos meses consecutivos o cuatro meses no consecutivos cualquier tipo de prestación económica a favor de su cónyuge o los hijos, establecida en convenio judicialmente aprobado o resolución judicial en los supuestos de separación legal, divorcio, declaración de nulidad del matrimonio, proceso de filiación, o proceso de alimentos a favor de los hijos, será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses”.

Como podéis comprobar, el impago de la pensión de alimentos (entre otras) puede conllevar que el deudor termine en prisión entre 3 y 12 meses, sin que sirva de excusa que se percibe solo el desempleo o un subsidio y que no se tiene ni para vivir. Y es que entienden los tribunales que la insolvencia no puede servir de escudo para dejar desprotegidos a los hijos y justificar el impago.

Terminar, indicando que el hecho de entrar en prisión por el impago de alimentos no significa que esos alimentos dejen de deberse, esto es, que la pena de prisión es un “castigo” por no pagar en su debido momento, no es un sustitutivo del pago de la pensión, por lo que quien resulte condenado, además de cumplir con la condena de prisión tendrá que pagar la cantidad reclamada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *